Seguimos fallando con QR y el mobile web

La semana pasada en un restaurant de la ciudad me encontré con una "revista", y lo pongo entre comillas porque personalmente me pareció más bien un concepto diferente, no nuevo, ni innovador porque definitivamente la tecnología tiene mucho tiempo aplicada a diferentes áreas, pero si me pareció interesante porque hacia una mezcla entre el mundo físico y el mundo virtual, el cual ha sido la premisa de los códigos QR.

Les explico, la revista en cuestión básicamente es un folleto a doble carta. El cual inicialmente te da la percepción de ser una revista más de las que te encuentras en diferentes negocios de la ciudad. Sin embargo cuando la abres te das cuenta que básicamente lo que tienes es un índice de artículos con un muy buen diseño y con temas que llaman la atención por leer. Son ese tipo de temas que si los lees en dos o tres minutos te quedas bien satisfechos, definitivamente no es lectura sería.

De entrada me gusto porque el proyecto se ve que por lo menos tiene un buen brazo comercial ya que dentro del contenido dos full pages contenían publicidad de transnacionales, Eso de entrada me dio la impresión que iba a encontrar material y diseño de calidad al llegar a la parte virtual del producto.

Sin embargo, me lleve una gran sorpresa y decepción al ver que aún cuando los códigos QR se mostraban prominentemente en la publicación, el contenido no estaba optimizado para la experiencia en el celular.

Sinceramente no entiendo el concepto que te lleves esta revista y la quieras ver en tu escritorio (desktop). Claro, tenerlo como opción es importante, pero en este caso en particular ahora si que MOBILE FIRST.

Ya antes he hecho comentarios de que no me extraño porque la gente no ha terminado de comprar el concepto de los QR codes, y es que se siguen cometiendo los mismos errores, vez tras vez, donde el usuario (si bien le va), queda a la deriva con información difícil de leer y en ocasiones incluso ilegibles (si, me refiero a Flash).

Que lástima que un concepto tan interesante (una índice físico con una revista digital detrás), se haya quedado a medias, y que las pocas o muchas personas que nos topemos con ella, quedemos simplemente con un mal sabor de boca.